EL JESÚS SECUESTRADO ENTIEMPOS DE COVID-19 (I)

 La sociedad globalizada del presente, en medio de una crisis epidemiológica bastante compleja, mira hacia diferentes direcciones en busca de algún fundamento que ofrezca algo de estabilidad a sus convicciones.   Me resulta difícil no darle una lectura teológica a este asunto, por lo que me pregunto un par de cosas: ¿Sigue siendo Jesús un sujeto relevante para confiar en él? Sí es así, ¿por qué muchos miran con algo de desprecio aquello que está relacionado con su persona y su mensaje? Como teólogo y hombre de fe, doy por sentado que Jesús sigue siendo relevante.  Pero, en esta segunda cuestión, considero que existe un elemento clave para que el hombre no comprometido con alguna confesión de fe mantenga reservas al momento de acercarse a él.

     La razón, que entiendo como causante de las reservas de muchos por acercarse a Jesús, es que su persona y su mensaje han sido víctimas de un secuestro. Me refiero al Jesús de la fe, al que dividió la historia en dos con su encarnación, aquel que, sin necesidad de calzado costoso, dejó una huella profunda en la conciencia de la humanidad.  Sí, a ese.  Lo han secuestrado, lo hemos secuestrado. . .

     ¿Por qué afirmar esto que algunos pueden catalogar como un absurdo?  La razón es que Jesús es un personaje tan único, que todos desean “secuestrarlo” a su manera.  Tenerlo de su lado, o ganar su aprobación.  Sigue generando amor en unos y desprecio en otros.  Su peligrosidad, la que le costó la cruz, sigue tan vigente ahora como antes.  -Quizá por eso sea mejor tenerlo en el propio equipo. Puede que piensen los que han monopolizado su imagen.

     Varios líderes políticos reconocidos como socialistas han dicho: ¡Jesús predicó el socialismo! Otros tantos capitalistas han dicho: ¡Pero si su túnica era costosa! Algo de mercantilista había en él.  Los que apoyan movimientos de “diversidad de género” han dicho: ¡Es que él era inclusivo y defensor de las minorías! Quienes están protestando por la dignidad de la vida de los afroamericanos, apelan al mismo Jesús que aquellos que conservan vestigios de racismo en su mente, paradójicamente.  Son muchos los que han reclamado a Jesús como propiedad privada, se han adueñado impropiamente de su persona y su discurso.  Por eso, permanentes intentos de secuestro siguen vigentes en todo escenario y en todo lugar.  No tienen distinción geográfica.  Siguen latentes en Latinoamérica, en Norteamérica, Europa y Asía.  En África lo han secuestrado.  ¿Quién sabe si en Oceanía también lo han secuestrado a su manera? No lo sé. Lo que sí sé, es que, mientras Jesús sea parcializado para algún bando, los opositores al mismo verán como mínimas las posibilidades separar lo que él significa de la ideología a la que se oponen.

     Pero el secuestro más cruel ha sido el que ha perpetrado la religión.  Los que se han llamado desde el inicio de su movimiento “cristianos”.  Hay que aclarar que aquellos cristianos eran señalados como tal por su deseo sincero de vivir como Jesús. Pero después de 21 siglos de complejidades religiosas, políticas, sociales, culturales, entre otras, no todos los que presumen tal calificativo, poseen una conducta y un pensamiento coherente con su significado.  Gracias a muchos de este tipo de “cristianos”, Jesús es estigmatizado y visto como cautivo de la religiosidad.  Aún más, el noble calificativo que en otrora fuera un digno reconocimiento, en algunos lugares representa cierta carga negativa, la cual evoca un poco de desprecio para algunos.  Por ejemplo, para los musulmanes, cristianismo representa crueldad y años de opresión y sangre derramada, debido a las cruzadas. Además, es la representación de toda la cultura occidental “cristiana” cada vez más pervertida.  En otro sentido, por ejemplo, en Norteamérica, cristiano es sinónimo de hombre blanco Republicano, visto desde otras perspectivas.

     Desde la perspectiva latina, recordamos que fueron “cristianos” los que llegaron para guiar a los aborígenes a la fe, inclusive, haciendo uso de la espada para imponer la cruz.  El resultado fue un saqueo despiadado y una herencia cultural sincrética en su dimensión religiosa.  Por ello, aun se mira a Jesús colgado en crucifijos de oro, mientras que él nunca ostentó riquezas, o presumió de lujos.  Inclusive, otro ha dicho: “Yo soy su vicario” (sustituto), cuando él dijo que era único, por lo tanto, insustituible por humano alguno.  Después de todo, ahí está el pobre Jesús, víctima de un sistema complejo, con su imagen manchada por los males estructurales de un imperio que cada vez tiene menos credibilidad.  Opacado de escándalos de corrupción, pedofilia, libertinaje bajo la sotana, entre otros.  Detrás de cuanta parafernalia y baratija se ha podido crear para sacar algún beneficio a sus expensas.

     Pero estos secuestradores no están solos, hay otros cómplices.  Estos no llevan cruces, sino Biblias.  No llevan sotanas, pero sí púlpitos.  Más disimulados en escándalos (pero no inocentes de ellos).  Ahí llevan a Jesús a su prisión.  Por un lado, obligándolo a producir milagros de sanidad, presionándolo a que haga crecer las arcas de los “líderes espirituales”, lo abofetean y le reclaman: ¡Hazme mi milagro financiero!  Por otro lado, ahí lo llevan, haciéndolo juez moral de cuantas cosas se les ocurra.  Usándolo como excusa para llevar al tribunal de la moralidad cada acción humana que sea sospechosa de estar fuera de los cánones de la religión.  Estos lo dejan detrás, pero ellos van al frente contra viento y marea imponiendo sus convicciones sobre otros, sin apertura al dialogo, intransigentes natos.  Pero, además, más sigilosamente, es secuestrado por aquellos que anhelan un reconocimiento y una fama absurda, que hacen brillar ciertos logros y hacen tenue la luz de Jesús.  Este último clan, presume de gran piedad, pero solo desean ganar algunos centavos a costa de una labor “altruista”. 

     Pero ¿Qué tiene de relevante ese secuestro? ¿Qué te importa a ti lector tal delito?  Te importa y mucho.  Porque, gracias a ese cautiverio, es posible que hayas despreciado lo que el Jesús libre tiene que comunicarte.  Lo que Jesús, fuera de sus grilletes religiosos, tiene que decirle a la gente decepcionada del imperio del cristianismo sobre todas las esferas de la vida del ser humano.  No es que el cristianismo no haya generado grandes beneficios para la humanidad, sería deshonesto dejar de reconocerlo.  Pero, así como ha generado grandes beneficios, el crimen de hoy es que, teniendo a Jesús en cadenas, quienes se reconocen como sus embajadores, proclaman rituales y liturgia, moral y juicio, confort y milagros, mientras que el Jesús real, el humano (sin dejar de ser Divino), ha sido dejado fuera del alcance de muchos.  Ocasionando que, quienes se suponen necesitados atender a la invitación del Maestro en esta coyuntura histórica tan difusa, terminan siendo indiferentes a lo que él tiene que decir, ignorando el camino que les propone. 

     Tanto se ha manoseado la imagen de Jesús, tanto se ha distorsionado su mensaje, que gente como usted que está leyendo, puede que repudie todo lo que esté relacionado con la espiritualidad cristiana.  Pero, usted no está decepcionado, muy en el fondo de Jesús, él es inocente, se lo aseguro.  Usted se ha decepcionado de sus verdugos, de sus victimarios.  De aquellos que con una mano se dan golpes en el pecho y con la otra señalan y juzgan.

     Creo firmemente que existe en la actualidad una gran necesidad de comprender el significado de Jesús, de su persona, su mensaje y su obra.  Pero, para que esto sea un hecho, es imperativo, por parte de quienes participan en el secuestro de Jesús, comenzar a quitar de sus hombros partidos, ideologías, interpretaciones y posiciones que ni él mismo presumió en su momento.  Es necesario comenzar a realizar una lectura seria, honesta y “objetiva” de lo que Jesús fue y comunicó, y promover una reflexión profunda que permita dar a conocer la pertinencia de su mensaje transformador y esperanzador en estos tiempos tan convulsionados.

Abihail Lara

Pastor Bautista venezolano

Magíster en Teología

Estudiante de Psicología

Director de Investigación y Posgrado del

Instituto de Formación Integral Hagios

www.Hagios.com.ve

Instagram: @Abihaillara

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *